Se cierra en breve el año 2020 y desde el 13 de marzo de 2020 y hasta el 4 de junio de 2020 podemos decir que juzgados y tribunales cerraron y blindaron sus puertas. Los pocos juzgados que estaban de guardia hacían “tele-justicia” y los que no estaban de guardia, como alguna sección penal de alguna Audiencia provincial, aprovechaba para dictar autos de detención con ingreso inmediato en prisión en pleno Estado de Alarma con confinamiento sin desescalada. Si la Administración de Justicia siempre ha venido funcionando con demasiados altibajos, este ciclo que decimos de marzo a junio de 2020, sin duda, hemos podido ver el peor de los escenarios. Una vez se inició la desescalada y a pesar del R-D ley de 28 de abril de 2020 que obligaba a juzgados y tribunales a abrir mañana y tarde (sí, mañana y tarde) lo que nos encontramos en mayo y junio fue todavía más dramático en cuanto a desorden, incapacidad de toma de decisiones, y colocación de señalamientos sin saber salas disponibles, y eso que en junio de 2020 todavía el tema de la mascarilla no estaba claro que fuera TOTALMENTE OBLIGATORIO. Recordemos que fue la primera semana de julio de 2020 cuando algunas CCAA, y una vez finalizado el Estado de Alarma que permitió volver a legislar a cada una de las 17 CCAA, que cada CCAA fue dictando la normativa que le pareció adecuada en materia de uso de mascarillas. Si en marzo y abril lo esencial era portar guantes de plástico y ponerse gel encima de ellos, en julio tomaron el protagonismo las mascarillas, y lo que es más significativo, a día de hoy incluso cuando un ciudadano camina en solitario por la calle debe portarla. Hemos pasado de los “balconacis” a los “mascarillanacis”. En el interior de los edificios judiciales es el punto en el que se agudiza el sinsentido y la sinrazón, ya que en los pasillos se acumulan decenas de personas que deben intervenir en un órgano judicial, ya que los retrasos son todavía más notorios desde que en julio de 2020 se intentó volver a una “nueva normalidad” que tiene de todo menos de normalidad. En los pasillos de los juzgados de instrucción es habitual ver a funcionarias leer los derechos sin presencia del Juez ni del Letrado de la Administración de Justicia, y sin protección de datos ni secreto profesional de ningún tipo. El descontrol es absoluto, y la falta de ventanas para que entre el aire, más el uso de mascarillas provoca un ambiente de serie de plataforma televisiva o digital sin parangón, y a ello debemos unirle EL MIEDO ante lo aparentemente desconocido: EL CORONAVIRUS que desde mayo se pasó a llamar COVID19, a fin de evitar tener claro que el CORONAVIRUS hace años (desde 2017) que fue detectado, y que la versión del año 2019 ha entrado en escena en el año 2020. La proximidad con la muerte es lo que ha generado el temor ciudadano, y el temor del poder judicial, siendo que la mayoría de jueces y magistrados se han visto abandonados por el PODER LEGISLATIVO y el PODER EJECUTIVO, que ha provocado un escenario sin precedentes, y que esperamos y deseamos que en el 2021 mejore.

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