Desgraciadamente los grandes directores del colectivo de la abogacía española parecen lejos de la vida real de los abogados. Mientras este 2015 hemos sufrido una gran cantidad de reformas legislativas que a nivel de práctica diaria nos costará mucho asimilar, nuestro colectivo sigue a años lejos de lo que debería ser el colectivo por excelencia dedicado a defender derechos de los ciudadanos. La profesión de la abogacía es un oficio. En efecto, la práctica por parte de los profesionales abogados / as de llevar a cabo el asesoramiento y la defensa de los derechos de los ciudadanos supone conocer una gran cantidad de conocimientos técnicos (legislativos) para poder desarrollarla.Ahora bien, cuando la ciudadanía escucha la locución “abogado de oficio” parece que escuchen una palabra peyorativo, y buena parte de los usuarios de estas institución tienen tendencia a menospreciar el colectivo de los “abogados de oficio”. Realmente no sé el origen del concepto “abogado de oficio” o “abogado del turno de oficio”, terminando el año 2015 el origen histórico de esta locución no tiene importancia. Estamos avanzando en el Siglo XXI y tenemos que romper con concepciones históricas que nada poder aportar actualmente.En la República de Colombia se llama “Defensoría del pueblo” estamento comparable con los “Abogados del turno de oficio” español. El pasado verano en David Peña y Nofuentes fue invitado a dar una charla en Manizales por parte de la “Defensoría del pueblo”.El concepto abogacía pública debería de imponerse, e incluso que nuestros grandes decanos colegiales deberían reclamar la reforma legislativa correspondiente, como por ejemplo recientemente hemos vivido la transformación de los secretarios judiciales de toda la vida en los letrados de la Administración de justicia. Abogacía pública es aquella destinada a servir los derechos de los ciudadanos de forma que es el propio Estado quien paga los honorarios del abogado / a. Abogacía privada es aquella que es directamente pagada por el propio ciudadano. De hecho, desde hace 20 años con la Ley 1/1996, de 10 de enero, esto es así. No puedo entender que haya seguido existiendo el concepto “abogado de oficio” o “abogado del turno de oficio”, para que todos y todas los compañeros profesionales de la abogacía tenemos por oficio abogado. Podría ser que uno de los principales problemas que sufre la abogacía esté por estancamiento que vive nuestro colectivo tanto a nivel de colegios, como a nivel de entidades superiores a los colegios (Consejo General de la Abogacía española , Consejo de los Iltres. Colegios de Abogados de Cataluña). La realidad demuestra que estos organismos se pasan la vida haciendo actos con la misión de regalar medallas y cruces a ministros, consejeros, jueces, fiscales, magistrados … mientras que la abogacía pública y la privada vive año 2015 si estemos aún en el año 1915. No es necesario seguir regalando medallas y cruces los jueces, magistrados y fiscales, ya que estos profesionales se ganan la vida como funcionarios públicos de forma merecida. Los abogados / as de empleo, es decir, los profesionales que tenemos el oficio de la abogacía simplemente queremos tener la posibilidad de defender los derechos de los ciudadanos de forma digna, y tener los palacios de justicia del Estado español unos espacios con las mismas condiciones que la propia Fiscalía, y los propios jueces o magistrados. Queremos poder acceder a los mismos sistemas informáticos que ellos, y queremos tener el mismo reconocimiento que ellos, y para empezar debería adaptar la denominación a Abogados privados o públicos, en función de los criterios legales, y dejar atrás la locución absolutamente arcaica y absurda de “Abogado de oficio” o “Abogado del turno de oficio”.

Si continues navegant per aquest lloc web, acceptes utilitzar les galetes. Més informació.

La configuració de les galetes d'aquesta web està definida com a "permet galetes" per poder oferir-te una millor experiència de navegació. Si continues utilitzant aquest lloc web sense canviar la configuració de galetes o bé cliques a "Acceptar" entendrem que hi estàs d'acord.

Tanca